El Armero Shake y la esperanza
Un gran día soleado en Francia de mediados de 1998, que creemos que recordaremos por siempre, Léider Calimenio Preciado anotó contra Túnez el último gol que la Selección Colombia metió en un mundial.
Léider, lleno de emoción, corrió hacia una esquina de la cancha, donde decidió dar cinco pases de baile que pasaron a conocerse como parte del mismo “Pasito Tuntún”, un baile que, ante la adversidad de los últimos quince años, le recordó a toda la nación futbolera que sí, que es posible tener esperanzas.
Ayer, Colombia le metió cinco goles a Bolivia en el Estadio Metropolitano Barranquilla y pasó a ocupar el segundo lugar de las eliminatorias de la Conmebol, a falta de siete fechas.
En La Catedral no queremos echarle sal a nuestra amada selección, así que no vamos a decir que quizás pase lo que todavía no sabemos si pase y que hemos estado esperando por una década y media para que pase.
Pero estamos animados y pocas cosas nos han animado más que el quinto gol del partido de ayer. Bueno, más bien, pocas cosas nos han animado más que la celebración del autor de dicho gol.
Pablo Armero (todavía no sabemos por qué le dicen “Miñía”) entró en los últimos minutos del partido y se pegó tremenda corrida para ganarle al arquero boliviano y meter un gol desde fuera del área.
Luego, Pablito se fue a buscar a Juan Guillermo Cuadrado (a quien había reemplazado) afuera de la cancha y entre los dos le devolvieron el alma a la patria: justo aquí, en este momento, nació el Armero Shake.
Es una danza que consiste en dos pasos simples. El primero, llamado “el helicóptero de Tumaco” se concreta moviendo ambos brazos hacia adelante y hacia atrás, formando círculos como si fueran unas hélices.
El segundo movimiento, llamado “Oda a Miselesió”, se realiza dejando que cada extremidad del cuerpo haga lo que sienta que es necesario hacer, como lo entendió Cuadrado, pero que desafortunadamente no asumió del todo nuestro Ministro de Comercio Exterior, James Rodríguez (a quien al parecer se le cayó una billetera o algo durante la celebración).
Es aquí donde reside la belleza del Armero Shake (nombre que nos sugirieron por twitter, por cierto), en su libertad y es este movimiento libre, lleno de algarabía y de regocijo, el que llena nuestros corazones de esperanza, de emoción.
Es por esto que creemos que eso que no vamos a decir si pasará o no, nos podría tener pronto llenos de Maizena.